Limpiar con lejía de forma segura: los errores más frecuentes

A raíz de la actual crisis sanitaria, la venta de lejía se ha disparado en casi todos los países. Limpiar con lejía se ha convertido en una práctica habitual para la mayoría, pero muchos cometemos los mismos errores una y otra vez.

¿Cómo limpiar con lejía de forma segura? Este producto de limpieza sirve para desinfectar casi cualquier cosa, pero no todas. Pero la lejía es un producto altamente agresivo e irritante, que puede dañar superficies y también nuestra salud si la utilizamos mal.

Como desinfectante, es altamente eficaz, pero hay que utilizarla con mucha precaución. En este artículo aclaramos muchas de las dudas más habituales. ¿Lejía para los alimentos, sí o no? ¿Cada cuánto hay que usarla? ¿Qué ocurre si entra en contacto con la piel?

Evita los errores más comunes y piérdele el miedo a limpiar con lejía.

Limpiar con lejía… y con mascarilla

Aprovechando que las mascarillas se han convertido en un objeto que todos tenemos a mano, póntela siempre que vayas a usar la lejía.

Este producto se caracteriza por un olor fuerte que daña con gran rapidez las mucosas nasales y la garganta solo con respirar un par de veces.

Las visitas al hospital por intoxicaciones al respirar lejía son mucho más habituales de lo que crees.

Para evitar problemas respiratorios, debes seguir dos consejos fundamentales: utiliza mascarilla siempre y ventila bien la habitación en la que hayas limpiado durante largo rato después.

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